Cine: Feliz Navidad

La película está inspirada en una historia real que se desarrolló durante la Gran Guerra, el día de Nochebuena de 1914, en varias zonas del frente. Esa noche, un increíble acontecimiento transformará para siempre el destino de cuatro personajes: un sacerdote escocés, un lugarteniente francés, un tenor alemán y una soprano danesa que se encontrarán inmersos en un episodio de fraternización sin precedentes entre soldados alemanes, franceses y británicos. Dejarán el fusil al fondo de sus trincheras para ir a ver al soldado de enfrente, estrecharle la mano, intercambiar con él un cigarrillo o chocolate y dese-arle una muy “Feliz Navidad”

Toda la película muestra ese sinsentido de la guerra, una guerra a la que se sienten enviados por otros a matarse entre ellos peros sin saber porqué.

El primer paso para cambiar esta triste realidad lo da una mujer, una soprano, cuyo marido está en el frente. Como excusa para encontrarse con él pide dar un concierto allí para animar a los combatientes. Pero, como casi siempre, también en la guerra hay diferencias entre los jefes y los pobres soldados. El tenor decide a volver a la trinchera para cantar y animar a sus compañeros. Por aquí comienza todo a cambiar y sucederá un milagro.

Primero empieza el sacerdote escocés tocando con la gaita. En las otras trincheras les escuchan, se conmueven. Sigue luego el tenor con Noche de Paz, le acompaña el sacerdote con la gaita. Aplauden los franceses. Luego será el Adeste Fideles. El tenor se atreve a salir incluso de la trinchera. Este atrevimiento será el primer paso para que los jefes de los tres grupos declaren un alto al fuego porque es Navidad. Superado el miedo, todos los soldados salen y se acercan, se intercambian regalos, muestran las fotos de sus mujeres… El enemigo comienza a perder su rostro de fiera y de monstruo, es alguien como yo. Todos tienen deseos de concordia y paz. Todos tienen los mismos sentimientos.


El sacerdote les llama a todos para celebrar la Eucaristía de Nochebuena (aunque sólo se nos sugiere). Es una celebración ecuménica en la que todos están juntos. La despedida final del sacerdote dando la paz es emocionante. ¿No es absurdo que en Navidad cuando el príncipe de la paz se hace uno de los nuestros, nosotros estemos matándonos unos a otros? ¿No son absurdas todas las guerras? Esa bendición del Dios niño amigo de la vida lo cambiará todo. Los soldados se vuelven a sus trincheras escuchando estruendos de guerra que vienen de más lejos. Pero en ellos algo ha cambiado y nada será lo mismo. Como dice el sacerdote: “Esta noche esos hombre acudieron al altar como un fuego en mitad del invierno. Hasta los no devotos vinieron a calentarse, puede que para estar juntos, puede que para olvidarse de la guerra”. Pero lo importante es que estaban juntos.