¿Por qué han asumido los indios el cine como algo propio con tanta facilidad? La civilización india ha tenido siempre un fuerte y rico componente visual. Sus templos tienen una gran profusión de estatuas de dioses y seres de otros mundos, su arte es colorido e intenso, su mitología exuberante y abigarrada. Hasta hace poco (todavía se encuentran algunos), grupos ambulantes de actores y saltimbanquis recorrían todos los pueblos de La India haciendo representaciones donde se incluían todos los géneros: teatro mitológico y profano, narraciones, música, ilusionismo, acrobacias… El Mahabhárata y el Ramayana eran contados por narradores profesionales con la ayuda de dibujos explicativos y canciones. El cine parece haber entroncado directamente con esta enraizada tradición.
Por otra parte, el concepto de maya está fuertemente implantado en la cultura india. Maya es la apariencia del mundo, la multiplicidad desbordante que atrapa al hombre pero cuya realidad profunda se encuentra sólo en la unidad, en Dios. Para los hindúes, el mundo tal como lo vemos es una apariencia multiforme cuya realidad es mucho menos profunda que la que Occidente le reconoce. El cine es así el reino de maya : todas las formas de este mundo, todo lo que la vida puede ofrecer, la alegría y el dolor de los hombres, todo sucede sin cesar en un torbellino que oscila entre la realidad y la irrealidad. El cine indio no se preocupa pues de ser realista, pues la “realidad” es últimamente tan falsa como todo lo demás. Al igual que la mitología, el cine indio es exuberante y abigarrado, demasiado excesivo para el moderado y sobrio gusto occidental.
Según Phalke, el gran pionero del cine en la India, se trataba de hacer “un cine indio para un público indio”. En un país en gran parte analfabeto pero conocedor de su cultura, se hicieron en un principio gran cantidad de películas de tema mitológico, cuyos caracteres todos reconocían sin problemas. Phalke empezó la serie en 1913 con la famosa Raja Harischandra , basad en un episodio del Mahabhárata. Las películas mitológicas se han dejado ya prácticamente de hacer, pero aún son muy populares las series para la televisión de tema mitológico, en las que aparecen dioses y personajes míticos en medio de espectaculares efectos especiales. Poco a poco se fueron introduciendo temas sociales, presentando en forma melodramática los conflictos que se producían entre una sociedad con estrictas normas tradicionales y un mundo moderno que exigía otros comportamientos. El mundo cinematográfico indio se construyó a sí mismo con un lenguaje propio y para su propia audiencia, sin fijarse en el cine occidental, muy lejano de sus necesidades y gustos.
En palabras de la antigua actriz de cine Smita Patel: “la mayor parte de la audiencia para una película normal en hindi es gente de clase media o media-baja. Pero todavía más importante que ellos son los que están por debajo del umbral de pobreza. Es muy extraño, pero la mayoría de la gente que hace trabajos humildes, e incluso los mendigos, ahorran dinero para ver los estrenos… Puedes ver de todo en una película de tres horas. Ves canciones y bailes fantásticos y hermosas chicas vestidas con ropa que los espectadores nunca soñarían con ponerse. Es un cine basado en la fantasía. Hay peleas y violencia, hay sexo, hay de todo. Entras en el cine y durante tres horas te evades, fuera de la monotonía de la vida cotidiana.” Y el productor Baldev Raj Chopra: “ya sé que hacemos musicales… Se mezcla la música y el baile en proporción matemática. Una película hindi es como una caldera: un poco de historia, un poco de música y baile, un poco de peleas. De hecho el guión es secundario. Con la excusa de la historia se meten canciones y bailes, se colocan unas cuantas peleas y sobre todo se hace que el chico y la chica se encuentren unas cuantas veces”. Una vez un amigo mí me dijo que no le gustaba el cine occidental: para ver un mundo realista ya tenía el mundo normal. El cine indio fabrica sueños.
Continuará...
