ACTIVIDADES DE VERANO

miércoles, 29 de junio de 2016

Cine: Despedidas

Daigo ha luchado toda su vida para convertirse en violoncelista. Ahora toca en una orquesta sin demasiado brillo. Cuando la orquesta se disuelve, no le queda más remedio que abandonar la música y volver, con Mika, su mujer, a su ciudad natal a buscar un trabajo más convencional. Su aplicación para trabajar en lo que cree que es una agencia de viajes le depara una sorpresa inesperada: el viaje del que se trata es el último viaje. Y el trabajo que se le propone es el de amortajar a los cadáveres, en una ceremonia de última despedida. Su reticencia inicial da paso a fascinación por una tarea en la que encuentra humanidad, delicadeza, pasión y cuidado. Pero no será fácil que su mujer y otros muchos comprendan a qué se dedica. Y, sin embargo, es quizás ahora, por primera vez, cuando Daigo encuentra la verdadera música de su vida.
  
¿Por qué ver Despedidas?
  • Porque es una película preciosa, humana, que afronta el tema de la vida y la muerte, combinando el drama y la comedia de una forma muy acertada.
  • Por su banda sonora, que juega un papel destacadao, con una pieza central evocadora y llena de nostalgia.
  • Por su calidad. Ganó 10 premios de la Academia Cinematográfica de Japón, y el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2009.
  • Porque es una película tranquila, pero no lenta, silenciosa pero llena de palabras, profunda, pero muy fácil de ver, y quizás juega mucho con lo sentimental, pero es sincera.
  • Porque refleja ritos propios de otra cultura. Y eso es siempre una escuela y un espacio para abrir la mente y darnos cuenta de la diversidad de formas en que los seres humanos y las sociedades afrontamos las cuestiones.

sábado, 25 de junio de 2016

Cuento: La gaviota y el Arco Iris

Una gaviota volaba inmersa en una hermosa bruma de otoño, cuando a lo lejos vió encenderse el arco iris.
Asombrada por lo que creyó la entrada del cielo, se lanzó en su persecución. Pero cuanto mayores eran sus esfuerzos para alcanzarlo, tanto más escurridizo se tornaba el insólito fenómeno, hasta que por fin cayó al suelo exhausta.

En aquella circunstancia límite, oyó una misteriosa voz que le dijo:

"De la misma manera que el arco iris es una condición del que observa y no una realidad, también lo es vuestro mundo con los colores y las formas. Todo depende de las condiciones del observador, y de ellas surge lo que llamáis realidad."
Entonces supo la gaviota que había alcanzado, por fin, el arco iris.

jueves, 23 de junio de 2016

Y a tí, ¿Quién?


martes, 21 de junio de 2016

¡Gracias Rosana!: Proyecto deja tu huella por Ecuador

En Junio de 2015, una de las artistas más consagradas y con más trayectoria de España, Rosana, quiso sumarse a las personas y entidades que colaboraron con la gran fiesta solidaria "Deja tu huella por Ecuador" que tuvo lugar en Madrid para recaudar fondos y llevarlos ese mismo verano a Quito, a nuestra comunidad de La Argelia. Después del verano, Noelia Rodríguez, una de las voluntarias que formó parte de la misión en Ecuador el pasado verano, contactó de nuevo con ella para agradecerle su pequeño granito de arena y mostrarle a dónde fue todo el dinero recaudado. Se le contaron los diferentes proyectos en los que se participaron como el centro de día de ancianos, misiones, campamentos vacacionales, formación de jóvenes.. pero a Rosana le tocó profundamente el proyecto del comedor social "María la Madre Buena" que sábado tras sábado da de comer a casi 90 familias de diferentes barrios de nuestra comunidad, como Miravalle, Aida León, La Argelia... Aquí os dejamos el saludo que la cantante manda con mucho cariño a todas las personas que hacen posible que este mundo se vuelva un poquito mejor. ¡GRACIAS!


domingo, 19 de junio de 2016

Con el corazón en el domingo

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»

La fe cristiana y el cristiano  no se distingue de los demás por las obras exteriores que realiza, pero sí por su interioridad: por la fe en Jesús de Nazaret. Eso es lo específico cristiano, lo específico de la fe. Creer en Jesús es el centro de la fe, él nos ha proclamado repetidamente que los pequeños son los predilectos del Padre, a los pobres pertenece el Reino de Dios. Lo que hacemos a los más desfavorecidos se lo estamos haciendo al mismo Dios (Mt 25,31-46). Por eso la Caridad verifica la fe, el estar al lado del Crucificado y de los crucificados de la historia, habla del Dios en el que creemos y de sí creemos en el Dios de Jesús, en la esperanza, en su resurrección: “El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser ejecutado y resucitar al tercer día”.

La fe no contrapone nada, es experiencia del seguimiento de Cristo y para Jesucristo, lo definitivo, lo decisivo es estar con los que sufren: acercarse a los enfermos, tocar la piel de los leprosos, abrazar a los niños, comer con los pecadores y excluidos, estar con la gente indeseable: prostitutas, adúlteros… La fe es amor, (caridad), descubrir en el rostro de los pobres, el rostro de Dios, no hay nada verdaderamente humano: la persona, la razón, la cultura, la ciencia, la política, la justicia, el mundo…; que no nos interese y afecte. “¿Quién dice la gente que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie”.

La fe cristiana  ha estado siempre en guardia, tanto respecto de los que confiesan a un Jesús divino que juega a ser humano, como los que ven en él a un gran hombre, que sólo tiene de divino lo que nosotros le pongamos. Jesús es Mesías, pero Mesías sufriente. El camino del discipulado lleva a descubrirlo como Hijo de Dios, pero no evita entrar en la dureza de cargar con la cruz: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará”. No es cristiano quien sólo ve a Jesús como una buena persona, pero tampoco es quien busca un Jesús Mesías que pasa por el mundo de puntillas, sin mancharse en la historia. Lo demás es inventarse otra fe, otro Dios, otra Iglesia, eso existe, pero no es el seguimiento de Jesús. La fe es anuncio de la Buena Noticia, encuentro, que hace que humildemente formemos una comunidad. Nuestra fe no nos hace ni mejores ni peores, la fe es una experiencia, es revestirse de Cristo, como nos dice San Pablo en la segunda lectura. Esta es la confesión de Pedro y la nuestra.

viernes, 17 de junio de 2016

Hoy ya soy Feliz

Canción que acompañará a los jóvenes españoles en la peregrinación a la JMJ de Cracovia; compuesta por el sacerdote Toño Casado que la interpreta junto al Padre Damián con la colaboración de cinco raperos católicos españoles: StelioN, JeriAndCo, Josué, Smdani, y Fresh Sánchez.


domingo, 12 de junio de 2016

Con el corazón en el domingo

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36–8,3):
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
Él respondió: «Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
 
Fue una tarde, Simón el fariseo, le había invitado a comer a su casa. Seguro que se sentía todo ufano, eran los tiempos en que los actos del Maestro iban precedidos de su fama. Todo el pueblo se habría enterado. Incluso la pecadora pública del pueblo, aquella con la que tantos hombres habían estado en su cama, buscando, saciando… no sabemos qué gozos o qué soledades eternas.

Y ella entró en la casa y al pronto todos la reconocieron, se pondrían rojos, nerviosos. ¡Cómo se le ocurre entrar en esta casa! Los más lanzados harían algunos amagos de echarla fuera. Traía en sus manos un perfume caro, quizá regalo de algún señor correcto. Se soltó su larga cabellera, su pelo cuidado, y empezó a regar sus pies con sus lágrimas, se los secaba, los cubría de besos, se los ungía con perfume. Alguno pensó que aquello ya era demasiado, una escena erótica así a las claras. Se pusieron en pie para agarrarla, pero Jesús los paralizó con la mirada.

Simón, el amo de la casa, quedó decepcionado del dejarse hacer de Jesús. Pensó para sus adentros: si Jesús fuera profeta sabría quién es esta mujer, qué clase de mujer es y sobre todo que es una pecadora. No puede ser tan ingenuo, a las mujeres no se las trata así. Se está contaminando con su impureza, menudo escándalo en el pueblo cuando se enteren.
Jesús adivinando lo que pensaban, contó una historia: un prestamista tenía dos deudores, uno le debía sesenta euros y el otro doce. Como no tenían con qué pagar perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos le estará más agradecido? Solo Simón se atrevió a contestar: supongo que aquel a quien le perdonó más.

Simón y los presentes empezaron a caer en la cuenta de lo que el Maestro pretendía y las piedras no materiales, pero sí en su lengua, en su imaginación, en su pensamiento, que tenían preparadas para lanzar a aquella pecadora, se batieron en retirada. Jesús empezó a desmantelar sus seguridades, sus formalidades, su sentirse buenos, decentes, educados, sus fariseísmos, sus apariencias.

Jesús dijo: ¿Veis esta mujer? Cuando yo entré en tu casa no me ofreciste agua para los pies; ella en cambio ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con su pelo. Tú no me besaste; ella en cambio desde que entró no ha dejado de besarme los pies. Tú no me echaste ungüento en la cabeza; ella me ha ungido con perfume. Ha hecho conmigo lo mejor que sabe hacer, mostrar afecto, mostrar amor, querer… Por eso os digo que quedan perdonados sus pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor y agradecimiento muestra.

Simón se puso colorado, era una ofensa contra él, los ejemplos le acusaban. Él sentía que no tenían que perdonarle nada, era justo, abierto, cercano, incluso había invitado a comer a Jesús como una muestra más de que era una persona acogedora. Este encuentro no estaba marchando por buen camino. Además, quién era Jesús para perdonar los pecados. Los pecados sólo los perdona Dios y el que es pecador ya está condenado. Con esta clase de gente es mejor no juntarse, incluso si intentas ayudarles no consigues nada. Además el sexo, “el sexto”, si fuera otra cosa…, si al menos fuera un mendigo al que se le pueden dar unas monedas. Jesús jugaba con fuego… una mujer de la vida, la noticia correría como la pólvora y por suerte en su casa.

Definitivamente Jesús es un idealista, pensar que se puede cambiar algo en esta clase de personas. Es casi un hereje, perdonar pecados, algo habrá hecho, se lo tendrá merecido, ellas se lo buscan.

Jesús sólo dijo: tu fe te ha salvado, vete en paz. La mujer al oír estas palabras, salió del ensimismamiento con que había hecho todas aquellas cosas. Se sintió liberada de sus pecados expresados en lágrimas. La fragancia del perfume la hizo asomar una sonrisa. Caminó veloz con el pelo extendido a contárselo a sus amigas. Ella que había soñado que algún hombre le propusiera el matrimonio y la sacara de aquella ruina… Sintió ahora, que su pasado, toda su historia, Dios no la tenía en cuenta. No volvería a aquella vida porque se había sentido querida, amada. Alguien, sin pedir nada carnal a cambio, le había concedido la paz, la había respetado sin importarle quién era, ni su fama. Los otros hombres la buscaban a escondidas.

Quizás, por ella, dijo Jesús aquello de que las prostitutas nos precederán en el Reino de los cielos. De Simón el fariseo, no se dice nada más en tu evangelio. Amigo Lucas, no sabemos si aprendió la lección como Zaqueo, o está presente en todos los que amontonamos piedras contra lo que llaman “esa clase de gentuza”. Me contaron más tarde, que en uno de tus viajes, le contaste esta historia a San Pablo y se le ocurrió aquella frase: “Donde abundó el pecado, sobreabundará la gracia”.

viernes, 10 de junio de 2016

Para leer: En camino hacia la libertad

Toda etapa de la vida tiene sus encrucijadas en las que a uno le asaltan las preguntas y le faltan las respuestas, en las que uno no acaba de saber cuál es el camino a escoger ni el lugar en el que se tiene que parar, cuál de todas las posibilidades será la correcta y cómo adquirir la seguridad o confianza para apostar por ella. 
 
Este libro no ofrece recetas ni soluciones mágicas, porque no las hay. Pero sí acierta en las preguntas que tienes que hacerte y da pistas para encontrar tu respuesta. Porque de eso se trata, según el autor, de descubrir cuál es la huella o contraseña que se te ha dado y cómo puedes ponerlas en juego en todos los escenarios de tu vida: en tu fe, en tus relaciones, en tus amistades, en tu familia, en tus estudios… La fe y todo lo relacionado con esta palabra, sostiene el autor, no quiere apartarnos de esta búsqueda, sino fortalecerla y madurarla para que nada en el devenir de los días (ni las presiones de los demás, ni las circunstancias adversas que nos toque afrontar) nos aparte de ese camino que Dios sueña para cada uno.
 
«Pienso que es fundamental mostrarte que la fe es un camino hacia la libertad. Quien tiene su fundamento en Dios se mantiene firme cuando las personas que lo rodean tienen otra opinión. El temor de Dios libera del temor a los hombres. Si Dios es importante para mí, recibo de él resistencia y firmeza. Entonces no me doblego tan pronto. Construyo la casa de mi vida sobre el fundamento sólido de Dios y no sobre la “arena” de las expectativas de otras personas. Esto me hace realmente libre». (p. 36-37)
 

martes, 7 de junio de 2016

Ser uno más

"1 de cada 4 alumnos sufre o ha sufrido acoso / violencia escolar... contra el bullying, no te quedes mirando... si no eres solución, eres parte del problema..."