El evangelio de Mateo nos habla de la curación de un leproso.
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En tiempo de Jesús, todos tenían miedo a un leproso por el contagio. La ley los declaraba "impuros", por lo que no podían participar en la comunidad y en las celebraciones del culto. Nadie podía acercarse a ellos.Quien tuviera trato con algún leproso, o solamente tocara un objeto utilizado por el enfermo, habría quedado también en condición de impuro.
En el Evangelio, el leproso reconoce humildemente su impureza, y al mismo tiempo confiesa el poder de Dios, cayendo de rodillas delante de Jesús, en señal de reconocer en Él al Salvador.
¡DÉJATE REPARAR!
Lo que nos dice...
Un claro mensaje, también los impuros pueden acercarse a Jesús..
Ese "leproso", también nos representa a todos nosotros, porque también nosotros estamos manchados por el pecado. Dios, hoy también quiere purificarnos a cada uno si se lo pedimos con humildad como el leproso.
Tenemos que reconocer nuestras necesidades, nuestras miserias, nuestras debilidades, nuestro egoísmo. Al reconocer todo esto nos tenemos que dejar tocar y Reparar por Él.
Dejar que haga en nosotros su obra, con nuestra confianza y nuestra Fe puesta totalmente y ciegamente en Él.