He conocido gente maravillosa a los que los echo mucho de menos. Los monitores han sido estupendos, nos han ayudado en todo lo que hemos necesitado, se han esforzado en que todo saliera bien. Han perdido horas de sueño acostándose a las tantas solo para organizarlo todo y que todo saliera perfecto. Eso se agradece porque se nota que nos quieren y nosotros a ellos. Gracias a todo esto, me he sentido muy querido por toda la gente, es increíble ver como si alguien te veía mal, no tardaba en preguntarte qué te pasaba y te ayudaba en todo lo que podía.
Volvería sin dudarlo un momento.
Bueno chicos, solo quiero deciros que si alguno tiene dudas de ir el año que viene que no lo dude ni un instante. Algunos te dirán que es un rollo, que vas a ir a rezar y cosas así. Pero podrás sentir que precisamente esos momentos en los que compartes la oración con todo el grupo son los mejores. Si eres cristiano tienes que ir con la cabeza bien alta por serlo, no es nada malo al contrario es algo buenísimo que te llena la vida.
A todos los que habéis estado: “hasta pronto” y a los que os animéis a arriesgar el año próximo sabed que os estamos esperando.