El pasado domingo celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales de 2012. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos
momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e
integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía
entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la
comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento
o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo,
cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y
significado.
Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a
escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente
importante para los agentes de la evangelizacion: silencio y palabra son
elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la
Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A
María, cuyo silencio «escucha y hace florecer la Palabra», confío toda
la obra de evangelizacion que la Iglesia realiza a través de los medios
de comunicación social.