Un ciego
caminaba lentamente por un camino. Al serle desconocido, cada paso que daba lo
tanteaba bien con su viejo bastón.
De pronto sintió un agradable olor a ROSAS. Siguió adelante, con cuidado hasta tocar con el bastón el rosal. Con cuidado para no pincharse cortó una ramita del rosal, la acercó a su rostro y, olfateándola, se recreo con su perfume.
El ciego preguntó a la ramita: ¿eres tú la Rosa? _ La ramita le contestó complacida y sincera: " NO SOY LA ROSA, PERO ESTABA JUNTO A LA ROSA Y POR ESO HUELO. "
De pronto sintió un agradable olor a ROSAS. Siguió adelante, con cuidado hasta tocar con el bastón el rosal. Con cuidado para no pincharse cortó una ramita del rosal, la acercó a su rostro y, olfateándola, se recreo con su perfume.
El ciego preguntó a la ramita: ¿eres tú la Rosa? _ La ramita le contestó complacida y sincera: " NO SOY LA ROSA, PERO ESTABA JUNTO A LA ROSA Y POR ESO HUELO. "
