Descubrimos valores que no creíamos
que estaban dentro de nosotros, nos dimos cuenta de que los demás nos
valoran y quieren mucho más de lo que nos imaginamos
y, sobre todo, que Dios nos ama como somos, porque si no, no nos habría
creado.
También nos dio tiempo para superar muchos prejuicios que nos
hacemos sobre las personas cuando no las conocemos bien. Y, sobre todo,
nos lo pasamos genial. Enhorabuena a todos
por estos días.