La vida del ser humano pasa por muchas vicisitudes y dicen, que al final
de sus días, tiene la sensación de haber recorrido un camino. Esta
película habla precisamente de eso, de un Camino. Tom Avery es un
oftalmólogo californiano que vive sus últimos años de carrera pasando el
tiempo entre su consulta y un campo de golf con sus amigos. Tiene un
hijo llamado Daniel con el que no mantiene demasiado contacto desde la
muerte de su esposa y madre del muchacho. Su hijo decide abandonar su
carrera profesional para conocer mundo y se dedica a viajar, pero cuando
comienza el camino de Santiago, en Sant Jean Pied-de-Port, sufre un
accidente y muere. Y lo que parece el final del camino se acaba
convirtiendo en el inicio de un nuevo viaje donde las vidas se cruzan,
donde un padre acompaña el espíritu de su hijo, donde otras historias
igual de duras entran en escena y provocan, en el que contempla la
historia, una sensación de que no está todo hecho, de que todavía en
nuestra vida podemos seguir creciendo, caminando, disfrutar de un buen
vino, de la buena compañía… y que las cosas no tienen porqué cambiar
para seguir haciéndolas nuevas todos los días.
¿Por qué ver…The Way?
- Porque todos y todas, seamos de una generación u otra, y hayamos vivido unas circunstancias u otras en la vida, tenemos la oportunidad de mejorar algo de nuestra historia personal, de recibir una palabra de perdón, de cariño, de ser creativos y de llorar por lo que soñamos.
- Porque nos va a enseñar que detrás de una primera impresión, hay que conocer las historias de los demás para hacer un juicio. O mejor aún, hay que caminar junto a alguien muchos kilómetros para darte cuenta de que es mejor no juzgar sino, simplemente, acompañar.
- Porque muchas veces no aceptamos lo que somos e intentamos proyectarnos en lo que nos gustaría ser, olvidando que nuestra historia no puede ser ni escondida ni olvidada, sino vivida con sentido.
- Porque para aquellos que han hecho el camino o lo van a hacer en algún momento de su vida, esta película suponen un momento de preparación, de recuerdo, de activar los deseos y las motivaciones interiores para hacer esta, o cualquier otra peregrinación que se desee profundamente.
- Porque nos enseña que el mejor camino que uno puede recorrer en la vida es el camino interior, que lo de fuera son meramente excusas o incluso distracciones que nos pueden hacer perder la pista, pero es necesario centrarnos en nuestro corazón aunque eso sí, el camino ayuda a ello. Mucho.
Jesuitas