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Leer: Los juegos del hambre

Tres libros: Los Juegos del Hambre, En llamasSinsajo, sirven para contar una historia, la de Katniss Everdeen y su lucha por sobrevivir y encontrar su lugar (y su libertad) en una sociedad apocalíptica. Una serie de novelas que describen una sociedad estridente, pero en la que no resulta difícil reconocer rasgos de nuestro mundo. Una sociedad de barreras y límites, donde unos pocos (los habitantes del Capitolio) viven a costa del esfuerzo y el trabajo de una mayoría empobrecida (los habitantes de los Distritos). 

Para esa minoría que disfruta de las ventajas, el entretenimiento es  la mayor aspiración, y el mejor entretenimiento es el que proporcionan los Juegos del Hambre, una competición a vida o muerte entre jóvenes de los distritos. Una competición retransmitida en vivo, un reality show extremo y definitivo donde solo puede quedar uno. ¿Cabe, en ese contexto, la resistencia? 

¿Es posible la colaboración de quienes están condenados a destruirse? ¿Qué amor puede surgir donde el egoísmo es el mejor refugio? ¿Cabe bondad en la cara frívola del mundo? ¿Y ambigüedad en la cara heroica? La historia es interesante. Los personajes son mucho más complejos que los habituales en las sagas juveniles y adolescentes. La división de los personajes se aleja del maniqueísmo de otras series juveniles de reciente memoria. Y encima, está escrito con frescura, con trazo ágil que permite (e incita a) una lectura rápida.

«Me paso el resto de la noche dando cabezadas, imaginándome los comentarios cortantes que le haré a Peeta Mellark por la mañana. Peeta Mellark. Ya veremos lo noble y elevado que se vuelve cuando tenga que decidir entre la vida y la muerte. Seguramente se convertirá en uno de esos tributos bestiales, de los que intentan comerse el corazón de alguien después de matarlo» (p. 157)

(Pastoral Jesuitas)

Libro: Entre mis brazos

Cuando ves anunciar un libro, lo primero que te viene a la cabeza son muchas páginas llenas de letras. Sin embargo, aquí tienes un libro diferente. Es un recorrido por la historia del pueblo creyente. La de hombres y mujeres que aparecen en los relatos bíblicos, con un único deseo, sentir el abrazo de Dios. Combina con gracia pequeños textos, a veces mezclados con sugerente poesía, con ilustraciones que te acercan al relato de una forma contemplativa.

¿Por qué leer "Entre mis brazos"?

La Biblia se puede leer y contemplar desde diferentes hilos conductores. El amor, la libertad, la alegría… Este libro es una invitación a mirar encuentros. Todos ellos son encuentros que van sucediendo y que acaban en un fundido abrazo. Dice san Ignacio en el libro de los Ejercicios Espirituales que la forma en la que el Creador de todas las cosas se comunica con su criatura es con un auténtico abrazo [EE 15]. Los abrazos ayudan a sentir cercanía del otro, a dejarse abandonar y confiar plenamente. Nos sentimos seguros en el abrazo de Dios y en el abrazo, bien dado, de muchos compañeros de camino. Lo podemos vivir como necesidad, que aplaca el cansancio y el consuelo. O como expresión de un amor que desciende de arriba, y que nos llena de alegría y agradecimiento.
En este libro se nos van mostrando diferentes tipos de abrazos. Son textos pequeños que nos recuerdan a episodios conocidos de la Biblia: Abraham a Isaac, Rut a su suegra Noemí, el del Padre todo misericordia a su hijo mayor, el mismo Jesús al leproso o las mujeres al resucitado. Son preciosas las ilustraciones, evocadoras y sencillas, que bien pueden cambiar nuestra sensibilidad para dejarnos afectar por los brazos de Dios.
«Hay abrazos para todo.
Abrazos para el tiempo y otros para el destiempo.
Abrazos para sembrar y otros para cosechar.
Están los abrazos que recorren largas distancias y los que llegan muy pronto.
Los abrazos que sueñan y los que despiertan
Los que aman y los que sufren, aunque a veces son el mismo.
Hay abrazos que piden y otros que gritan.
Abrazos que necesitan morir para nacer, y nacen la misma noche en que amaron
Hay abrazos que despiden y otros que no saben decir adiós.
Abrazos de duelo, porque duelen, y abrazo que callan al encallar.
Hay abrazos que andan, desandan y vuelven a andar
Abraso de principio y de final, de duda y de venganza.
Abrazos que esperan, anhelan y cantan.
Abrazos.
Simplemente abrazos.
Encuentros que suceden una y otra vez porque nadie les enseño a morir»

Libro: Un largo camino a casa

Imagina tener cinco años, no haber ido nunca al colegio y no haberte aventurado apenas fuera de los confines de tu barrio, en una ciudad de la India de la que no conoces ni el nombre. Imagina perder de vista a tu hermano mayor en la estación, entrar por error en un tren, viajar en él por 1600 km y, al final del camino, verte catapultado a la ciudad más pobre y caótica del mundo: Calcuta. Y sin saber dónde estás.
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Parece imposible, pero es lo que le ocurrió a Saroo, el autor de este libro quien, veinticinco años más tarde, decide tratar de encontrar a su madre y a sus hermanos. Entonces su vida ha cambiado mucho, porque tuvo la fortuna de ser adoptado de pequeño por una familia australiana, aunque la suya verdadera siempre estuvo bien atesorada en su corazón, mucho más de lo que él había imaginado. La imagen de su madre y de su hermano continuó viva en su recuerdo, por más pequeño que hubiese sido durante aquel momento y, un barrio, un río, un puente y poco más serán el único vínculo que pueda establecer su memoria para encontrarlos en un país de millones de habitantes.
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Narrado con sencillez y emoción, este libro nos sitúa en la mirada de un niño desesperado y en la de un adulto que necesita hacer ese proceso de madurez necesario para conocerse a uno mismo. Sin embargo, es en la narración de aquellos meses de abandono donde el autor consigue despertar una profunda conmiseración con el protagonista. Es así como podemos reconocer aquella miseria que la Madre Teresa de Calcuta y Vicente Ferrer se han esforzado en denunciar con sus vidas. La realidad sería insoportablemente triste si no descubriéramos que, detrás de cada sufrimiento, existe una luz que no podemos ver.
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Esta aventura vital actualiza las grandes gestas de los héroes literarios, pero cargada de un realismo social que no nos puede dejar indiferentes.
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Una historia de esperanza, coraje y de sueños cumplidos. Emoción a flor de piel llevada al cine con la película Lion, muy recomendable también, desde luego.

Libro: Manual del guerrero de la luz

Pues sí, es ese libro que estabas buscando,… pero sólo si te gustan los retos, tienes un corazón inquieto y no te da miedo sumergirte en lo más profundo de ti mismo…
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“El manual del guerrero de la luz” es, ante todo, una obra especial. Su origen hay que buscarlo en una serie de artículos breves, que hace varios años Coelho escribió para un periódico brasileño, tal fue su éxito, que todos los relatos fueron recopilados bajo el mismo título, en forma de manual.
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¿Pero quién es ese hombre misterioso? En realidad, el guerrero de la luz, no es más que aquella parte de nosotros que nos resulta completamente desconocida y que puede permanecer dormida durante años, en un estado de latencia, en nuestro interior, hasta que un buen día, cuando menos lo esperamos, comienza a despertar, mostrándonos una realidad diferente, que nos remite más allá de nosotros mismos y nos hace volver la mirada a lo más profundo de nuestro propio ser, para aprender a vivir con nuestras propias contradicciones, miedos, limitaciones, en definitiva, con nosotros mismos y con los demás…
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Se trata pues, de una obra breve, de fácil lectura pero muy hondo contenido, escrita no sólo para ser leída, sino para ser “saboreada”…

Libro: Bobos en el paraíso

Un libro crítico, atrevido y un poco gamberro. Un análisis inteligente de muchas contradicciones que nos tragamos todos sin tan siquiera pararnos a pensarlas.

¿Por qué leer "Bobos en el paraíso"?

 Proponemos hoy un libro muy distinto a los habituales en esta sección. Es un libro realista, como muchas de las novelas que hemos recomendado. Pero en este caso no es un realismo doloroso que golpea con su mirada profunda; lo que cuenta es real, desde luego, pero su mirada es irónica, inteligente, incisiva... Invita a reírse con (de) los nuevos bobos –siglas del inglés bourgeois-bohemian (burgués y bohemio). Es decir, del tipo de consumo que nos invade muchas veces, con tintes sociales, ecológicos, ideológicos, creativos... Hilarante en algunas ocasiones, brillante en muchas. El bobo es al tiempo un hijo afanoso del consumismo capitalista, y un nostálgico de los hippies; empezó siendo alternativo y terminó vendiendo estilo; un trotamundos de asfalto, dispuesto a comprar utensilios multiaventura preparados para coyunturas que nunca va a vivir. 
 Brooks disecciona con inteligencia ese consumismo bohemio en su recorrido por muchos ámbitos de la vida actual: hogares inteligentes, negocios pretendidamente solidarios, intelectuales en busca de fama, el placer como otro objeto a comprar, o la vida espiritual de diseño... Una lectura divertida, crítica y sorprendente. Para pasar un buen rato.

Ender (Jesuitas)

Libro: El guardia, el poeta y el prisionero

Un relato sobre la poesía, la resistencia, las apariencias y la realidad. Sobre la belleza, la palabra, la literatura, la libertad y la violencia. Una historia de opresión y resistencia en una cárcel japonesa. El fiero guardia Sukuyama aparece asesinado, con los labios cosidos. Mientras investiga el crimen, el joven Watanabee conocerá al poeta Yun-Dong-You.

Una novela hermosa, y un canto de esperanza. Una historia que muestra cómo la belleza y la inquebrantable capacidad del ser humano para crear se puede mantener incluso en contextos hostiles. Un grito contra la violencia sin sentido. Un brindis por el poder de las palabras para derretir el corazón más frío. Un homenaje a la literatura.  Y una denuncia de la locura de la explotación del hombre por el hombre. El personaje del poeta es real, y los pocos poemas que perduran se despliegan por el libro. Es un libro que engancha, seduce y cautiva desde la primera página. 

Libro: Riña de gatos

RIÑA de GATOS es una novela de aventuras espionaje y amor en el Madrid previo a la guerra civil de 1936.
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Un joven crítico de arte inglés es llamado a Madrid para tasar una colección de cuadros de un aristócrata local. Este personaje inglés enseguida se ve envuelto en una serie de conspiraciones entre diferentes poderes, que hace que su estancia resulte toda una aventura.
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Junto a la historia del inglés que llega a Madrid con una misión, que tiene que ver con el arte y que vive amores y aventuras varias, el autor nos cuenta detalles con datos históricos de la vida del pintor Velázquez, ambientando los hechos en las fechas previas a la Guerra Civil de 1936
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La aparición, de personajes secundarios, de diferentes figuras históricas hace que el argumento, muy bien ligado, se siga de forma continuada y resulte interesante la combinación de arte, intriga e historia. El autor consigue escribir sobre un periodo dramático de la historia de España sin perder su típico sentido del humor.

Ángela Martínez
Misionera Claretiana

Libro-cuento: El cazo de Lorenzo

Con palabras simples y unas ilustraciones tiernas y divertidas, la autora recrea el día a día de un niño diferente: sus dificultades, sus cualidades, los obstáculos que tiene que afrontar...El cazo de Lorenzo llena un vacío, conmueve al lector, sea cual fuera su edad. Pero lo que más llama la atención es la sencillez del dibujo y del concepto. Un cuento metafórico para hablar de las diferencias a los más pequeños y de la superación de un niño con dificultades para sobrellevar el día a día.


Libro: Soy un punto

Una obra gráfica para grandes y pequeños que nos enseña el valor de la amistad y la solidaridad. La aventura de unos puntos blancos y otros negros que se encuentran para construir un mundo mejor nos hace recapacitar sobre una realidad muy actual: la desigualdad, la inmigración, el problema de los refugiados? Con una mirada simpática y realista a un tiempo, y gracias a sus originales ilustraciones hechas íntegramente a mano y a sus sencillos y sintéticos textos, este libro ayuda a interiorizar valores como la solidaridad, la amistad y la fraternidad, despierta la conciencia de que es necesario respetar al otro, compartir los bienes y convivir en paz y armonía, y fomenta la curiosidad y la imaginación en los lectores de todas las edades.


Libro: Carta de otro

Perico tiene nueve años y todo el mundo dice que siempre está en las nubes, despistado, en su propio mundo... Un día, empiezan a sucederle cosas muy extrañas: varias personas le confunden por la calle con otros niños a los que ni siquiera conoce. Cansado de vivir situaciones incómodas, y sin saber a quién pedir ayuda, intenta resolver este misterio por sí solo, pero las cosas empeoran aún más. Y cuando sus compañeros de clase se enteran, tiene además que soportar sus burlas constantes. 

Sin embargo, gracias a una de sus profesoras, Perico pronto descubrirá que ser un "cara de otro" también tiene algunas ventajas.

Éste libro nos habla sobre las relaciones humanas y fomenta valores como la creatividad, la autoestima, la convivencia, el compañerismo y la tolerancia.

Para leer: En camino hacia la libertad

Toda etapa de la vida tiene sus encrucijadas en las que a uno le asaltan las preguntas y le faltan las respuestas, en las que uno no acaba de saber cuál es el camino a escoger ni el lugar en el que se tiene que parar, cuál de todas las posibilidades será la correcta y cómo adquirir la seguridad o confianza para apostar por ella. 
 
Este libro no ofrece recetas ni soluciones mágicas, porque no las hay. Pero sí acierta en las preguntas que tienes que hacerte y da pistas para encontrar tu respuesta. Porque de eso se trata, según el autor, de descubrir cuál es la huella o contraseña que se te ha dado y cómo puedes ponerlas en juego en todos los escenarios de tu vida: en tu fe, en tus relaciones, en tus amistades, en tu familia, en tus estudios… La fe y todo lo relacionado con esta palabra, sostiene el autor, no quiere apartarnos de esta búsqueda, sino fortalecerla y madurarla para que nada en el devenir de los días (ni las presiones de los demás, ni las circunstancias adversas que nos toque afrontar) nos aparte de ese camino que Dios sueña para cada uno.
 
«Pienso que es fundamental mostrarte que la fe es un camino hacia la libertad. Quien tiene su fundamento en Dios se mantiene firme cuando las personas que lo rodean tienen otra opinión. El temor de Dios libera del temor a los hombres. Si Dios es importante para mí, recibo de él resistencia y firmeza. Entonces no me doblego tan pronto. Construyo la casa de mi vida sobre el fundamento sólido de Dios y no sobre la “arena” de las expectativas de otras personas. Esto me hace realmente libre». (p. 36-37)
 

Libro: Remando como un solo hombre

El itinerario de Joe Rantz es el hilo conductor de esta historia. Un muchacho que sufre las privaciones económicas y afectivas de un contexto duro. Un luchador, como otros muchos, que encontrará en el remo una pasión. Un hombre inseguro, que alcanza la seguridad poco a poco, gracias a la confianza compartida con otros chicos que, como él, han de sobreponerse a dificultades, pobreza y precariedad. En el elitista mundo del remo de las universidades americanas, donde hasta ese momento solo los jóvenes provenientes de las familias más acomodadas habían conseguido sobresalir, un equipo de Seattle consigue lo impensable. Ocho chavales que se comprenden y confían unos en otros. Ocho atletas que consiguen abandonar los egos individuales y convertirse en un equipo. A través de estas páginas conocemos a personajes fascinantes. No solo los remeros, sino también su entrenador, Al Ulbrickson, y sobre todo George Pocock, el fabricante de botes que aporta la sabiduría más profunda y la humanidad más delicada en sus intervenciones en esta historia. 

Lo ocurrido es real. Sucedió no hace tanto. La maestría de Daniel James Brown es conseguir contarlo, ayudándonos a entender a los personajes, imaginar sus sentimientos, comprender sus dramas. El resultado es fruto de una meticulosa investigación, con entrevistas a los protagonistas y a quienes les conocieron. La escritura es magistral, la reconstrucción de la época, tanto la Norteamérica de la Gran Depresión, como la Alemania Nazi, sugerente. La recreación de las regatas, consigue que el lector esté en vilo, con el estómago encogido, sintiendo el esfuerzo de cada palada. En definitiva, una delicia. 

"Había una razón muy sencilla para explicar lo que pasaba. A los chicos del Clipper se les había seleccionado con una competencia muy dura, y de la selección había surgido una especie de personalidad común: todos eran hábiles, todos eran duros y todos eran muy decididos, pero todos eran también buenas personas. Todos tenían orígenes humildes o habían sufrido una cura de humildad debido a los estragos de la época. Cada uno a su manera, habían aprendido que en la vida no se podía dar nada por supuesto, que, a pesar de su fuerza, belleza y juventud, en el mundo había fuerzas que los superaban. Los retos a los que se habían enfrentado juntos les habían enseñado la humildad -la necesidad de integrar sus egos individuales en el bote conuunto- y la humildad era la puerta de entrada común a través de la cual ahora podían juntarse y empezar a hacer lo que no habían podido hacer antes". (p.282)

Leer: Dispara, yo ya estoy muerto

Las novecientas veinte páginas solo son un obstáculo y dan pereza hasta que lees las 5 primeras. Después, y casi sin querer, te ves envuelto en la historia y ascendencia de los dos protagonistas, Samuel y Ahmed y sus familias, sin poder despegarte de la trama del libro. Nunca había leído una historia tan bien construida y tan equilibrada de un conflicto tan convulso como el de estos dos pueblos. La humanidad de los personajes y el tremendo dolor que las dos familias arrastran nos arranca del escenario de vencedores y vencidos para abrir un espacio para el diálogo y el encuentro verdaderos. Diálogo y encuentro que es lo que une a los dos protagonistas y lo que quieren seguir manteniendo más allá del enfrentamiento que ambas poblaciones vienen teniendo desde hace décadas… Quizás un día sea posible ver entre los dos pueblos lo que la autora muestra de los personajes principales: que los lazos de amistad estén por encima de las diferencias políticas, culturales y religiosas.
 
«Ezequiel, la verdadera patria de los hombres es la infancia, y en la tuya habitaban Wädi y su familia, los Ziad. La vida os ha colocado en bandos opuestos y ambos habéis sido leales a vuestra causa, él lo sabe y tú también, pero ni siquiera el haber combatido en bandos diferentes te ha llevado a considerarle tu enemigo. Estáis unidos por lazos que ni él ni tú podréis romper por más que os empeñéis» (p. 890).

Libro: el hombre que plantaba árboles

El narrador de esta historia encuentra, en un viaje por los Alpes, a un misterioso pastor. En unos días de convivencia descubre la determinación de este hombre por devolver a la naturaleza lo que de la naturaleza es, consagrando su vida a plantar árboles.

Este es el comienzo de un relato lineal, fascinante y al tiempo hondo. Una narración capaz de sortear los horrores de dos Guerras mundiales (citadas pero sin darles más poder del necesario). Una vida fecunda. Un empeño que podríamos definir como quijotesco, y, sin embargo, admirable y necesario. Y a través de esa historia breve, pero significativa, una reflexión sobre el compromiso, la voluntad de luchar contra la inercia y la capacidad del ser humano para dejar una huella. Y aún hay tiempo para reírse socarronamente, pero sin caricatura, de instituciones y politicastros que no entienden lo que ocurre.

«Nunca le vi flaquear ni dudar. Y, con todo, ¡sólo Dios sabe si el propio Dios le sostenía! No he dado cuenta de sus sinsabores. Sin embargo, cabe imaginar que para llevar a cabo semejante hazaña, tuvo que vencer la adversidad; para lograr la victoria de tal pasión, tuvo que luchar desesperadamente.» (p. 44)

Libro: partir para contar

La historia de Mahmud Traoré es la historia de tantas y tantas personas que en nuestro mundo abandonan su tierra, querida y añorada siempre, por más pobre que sea, para encontrar un futuro mejor. Les guía una esperanza de mayor dignidad para ellos y para los suyos, y eso les capacita y les hace resistir todos los atropellos que podamos imaginar: robos, insultos, maltratos, hambre, frío, desesperación, incertidumbre, abandono. Es sobre todo de esto último de los que nos habla el libro en ese largo viaje de tres años que a nuestro protagonista le tocó pasar desde su partida en Guinea Conakry hasta llegar a Sevilla (España). Quizás la esperanza y mensaje del libro, más que en el logro de haber llegado a Occidente está en la narración paralela que el autor nos va haciendo de sus recuerdos de infancia en un mundo y una cultura, mucho más pobre, pero mucho más humana y solidaria que la nuestra.   
 
“En el lugar donde nací, la verdad es que la gente no tiene gran cosa, pero lo poco que tiene es suyo y vive en paz. Desde chico he sido testigo de la solidaridad en mi pueblo. Cuando las cosechas han sido malas o las lluvias han sido demasiado fuertes, algunas familias se veían en situación difícil. Pero la comunidad le ponía remedio…Al ofrecer una parte de la cosecha muestras que eres capaz de compartir y los demás ven que no tienes nada que esconder. Es un signo de armonía y de apoyo, y la garantía de que a ti también se te ayudará si algún día eres tú el que está pasando necesidad” (p. 134).
 
 

Libro: un niño afortunado

Thomas Buergenthal, de padres judíos alemanes, sobrevivió a dos guetos, al campo de exterminio de Auschwitz y a la terrible «Marcha de la Muerte» de 1945, pero eso no le impidió llegar a convertirse en juez de la Corte Internacional de Justicia en el año 2000. Su biografía debería servirnos a todos como muestra de que la realidad externa no puede ser más poderosa que la interna. Lo importante no es lo que nos pasa, sino el modo en que interpretamos y afrontamos lo que nos pasa.

A Buergenthal le tatuaron en el brazo el número B-2930 cuando estaba preso, y él nunca se lo borró «No quiero hacerlo», dijo en una ocasión, «nunca quise. Es parte de mi vida, es mi identidad». El horror que le tocó vivir nunca llegó a quebrarlo, sino que avivó su deseo de buscar y defender la justicia y el respeto de los derechos humanos. Quizá esta lectura nos ayude a reflexionar sobre los reveses de la vida a los que nos enfrentamos nosotros, y sobre el modo en que reaccionamos ante ellos.

Lee con otra mirada: "Hoy es ahora"

En una época de crisis como la nuestra, en la que el escepticismo va calándonos poco a poco, este libro nos trae lucidez y esperanza para afrontar estos tiempos que nos han tocado vivir.

Estamos ante un libro que toca temas diversos aunque todos relacionados entre sí por un mismo hilo conductor: está en las manos de cada uno de nosotros afrontar las dificultades de nuestra época. Tras un recorrido sereno y extenso de las diferentes crisis que azotan nuestro tiempo, el autor reivindica la capacidad del individuo para tomar las riendas de su propia vida y poner lo que de él depende (más de lo que nos creemos) para salir adelante. En la última parte se nos ofrecen unas pistas inspiradas en el Evangelio, para ayudar a cada ser humano en su esfuerzo para construir un mundo más fraterno, más compasivo y más servicial.

 “En nuestra cultura hay mucho de bueno. Hay unas raíces intelectuales y espirituales que permiten asomarse al mundo desde una profundidad honda (…).Hay, cierto es, asignaturas pendientes, desigualdades, problemas estructurales que requieren medidas profundas, y dimensiones de la vida humana que hoy llaman a un cambio. Pero es posible que tengamos en nuestras manos, si somos capaces de mirar con lucidez a nuestra historia y a nuestro tiempo, las herramientas que permitan enderezar el rumbo. La crisis, entonces, es un tiempo de tensión, de cambio, de prueba y de oportunidad. Como toda crisis, puede ser la ocasión privilegiada para alumbrar algo nuevo (y quizá mejor)” (págs. 68-69).

Lee: Los forjadores de historias

Este es un libro sobre las historias. Y sobre el tiempo que permite que vayamos escribiendo las nuestras. A veces no nos damos cuenta de cómo nos condicionan el calendario, el reloj, el medio plazo, el largo plazo. Ni de cómo la forma de vivir el tiempo puede resultar liberadora o, al contrario, convertirse en una prisión. La primera parte del libro es un largo capítulo donde el autor reflexiona sobre el tiempo como un ingrediente que forma parte de todas nuestras vidas. La lectura en clave temporal de algunos pasajes evangélicos es muy sugerente. A continuación recorre el año litúrgico como una propuesta para aprender cuáles son sus acentos, interpretar las historias de sus personajes y reconocernos en ellas. Por último, en la tercera parte, "hacer de nuestras vidas una Eucaristía", propone una interpretación en clave existencial de la  Eucaristía, donde el lector se descubre no solo como testigo, sino sobre todo, como protagonista.  Como en sus libros anteriores, el valor de José María R. Olaizola es la capacidad de tender puentes entre la fe y la vida cotidiana; y su forma de escribir con un lenguaje coloquial, cercano, con abundantes ejemplos que remiten al lector a su propia experiencia. Y al mismo tiempo, permite entrar, como algo nuevo, en muchos de los contenidos de la fe, vivida y propuesta como algo muy cotidiano.

"La memoria del Dios niño al que acogemos en la Navidad nos recuerda dónde podemos poner las bases para la alegría verdadera, que es todo lo contrario de la euforia resultona de momentos sin raíz. Es en lo pequeño, en lo frágil, en lo vulnerable que se hace fuerte, donde puede echar raíz una dicha más despreocupada, más profunda, un regocijo más auténtico. Es en los márgenes convertidos en centro. Es en una desnudez que tiene más dignidad que todos los ropajes de las pasarelas de la historia. Y cuando miremos a nuestra vida, ojalá podamos encontrar en ella ese canto profundo, ese villancico vital que brota cuando entiendes alguna vez, y aunque sea por un instante, qué es lo que de verdad importa". (p. 96)

Libro: Dispara, yo ya estoy muerto

Las novecientas veinte páginas solo son un obstáculo y dan pereza hasta que lees las 5 primeras. Después, y casi sin querer, te ves envuelto en la historia y ascendencia de los dos protagonistas, Samuel y Ahmed y sus familias, sin poder despegarte de la trama del libro. Nunca había leído una historia tan bien construida y tan equilibrada de un conflicto tan convulso como el de estos dos pueblos. La humanidad de los personajes y el tremendo dolor que las dos familias arrastran nos arranca del escenario de vencedores y vencidos para abrir un espacio para el diálogo y el encuentro verdaderos. Diálogo y encuentro que es lo que une a los dos protagonistas y lo que quieren seguir manteniendo más allá del enfrentamiento que ambas poblaciones vienen teniendo desde hace décadas… Quizás un día sea posible ver entre los dos pueblos lo que la autora muestra de los personajes principales: que los lazos de amistad estén por encima de las diferencias políticas, culturales y religiosas.
 
«Ezequiel, la verdadera patria de los hombres es la infancia, y en la tuya habitaban Wädi y su familia, los Ziad. La vida os ha colocado en bandos opuestos y ambos habéis sido leales a vuestra causa, él lo sabe y tú también, pero ni siquiera el haber combatido en bandos diferentes te ha llevado a considerarle tu enemigo. Estáis unidos por lazos que ni él ni tú podréis romper por más que os empeñéis» (p. 890).

Libro: El hombre de la flor

Hay libros que se leen. Otros se ven. Y sus imágenes cuentan historias. Muchas historias. Este es uno de esos libros. Un relato hecho con imágenes. Tan lleno de detalles, que siempre descubres algo nuevo. Habla el color, y las caras, y sus personajes. Y tras su fachada amable, habla de la vida en toda su complejidad, pero siempre desde la esperanza. 

"Todo el mundo tiene una historia. No hay más que pararse a averiguar cuál es". De esto se trata este libro. De pararse, e ir viendo la historia del hombre de la flor. Un anciano que pasa por un mundo gris llenándolo de color al tiempo que regala flores. Y al mismo tiempo, se trata de ir asomándose a otras vidas. Una lámina tras otra, vamos viendo a infinidad de personajes, que pasan por el amor, el dolor, la soledad, el miedo. Niños y ancianos, hombres y mujeres, personas y animales. De todo hay, en las calles u oculto tras las fachadas de las casas.

Un libro que todos podemos ver, los más jóvenes y los mayores. Y a todos nos cuenta algo, y todos podemos hallarnos en sus páginas. Una reflexión sobre la capacidad, tan humana, para poner pasión y vida en lo desvaído. Como ese hombre de la flor, todos nos iremos de los lugares en que estamos. Pero ojalá sepamos dejar una huella buena.