Cine: JB, dos mil ocho

Definitivamente el 2010 no ha sido un buen año para el cine; al contrario, ha sido pésimo si por tal término queremos decir las pocas películas realmente buenas proyectadas, no sólo en opinión de quien esto escribe, sino en la visión general que uno encuentra al leer detenidamente las críticas. Es más, podríamos comparar este año con los dos últimos y descubriríamos que fueron más prolíficos y de mejor calidad. Vamos a ello por si te puede ayudar en las tardes de me gustaría ver una peli en casa pero no sé bien cuál…

Del dos mil ocho puedes pasar un buen rato con “Juno”, con “Como la vida misma” o con “Rebobine por favor” de Gondry; algo más serio y de fuerte realidad social lo encontraríamos en la italiana “Gomorra” o en la de Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”; la pequeña joyita de Eastwood con “El intercambio” o la más que entretenida “Expiación”; otro tipo de cine en “Buda explotó por vergüenza”; la famosa y magnífica “El caballero oscuro” de Nolan; el pelotazo español contra el fanatismo religioso, “Camino”; la del oeste, “El tren de las 3.10”; la crítica al americanismo absurdo de la guerra de Haggis en “En el valle de Elah”; la más que intrigante “La niebla” con un final tremendo de bueno; “El incidente” de Shyamalan; como vive de nuevo una pareja cuando sus hijos abandonan la casa y se quedan solos en “El nido vacío”; el cierre a la estupenda trilogía japonesa en “Love and Honor”; y por supuesto, esa absoluta delicia llamada Wall.E.