“Llevan, pues, a Jesús a casa de Pilatos, al pretorio. Era temprano.” (Jn 18,28)
El lugar del poder… que no quiere problemas. El lugar donde, ante el conflicto, sale perdiendo el débil. Porque Pilatos no quería condenarte, pero prefiere lavarse las manos a enfrentarse a las autoridades judías. Prefiere la muerte de un inocente a los disturbios que harían tambalearse su posición. “A mí no me líes”.
Ese lugar en el que la estrategia termina llevando a la condena más injusta. En el que la política termina jugando con cartas manchadas de sangre. El lugar en el que se termina justificando todo en nombre de no se sabe muy bien qué valores, qué prioridades, qué justicia o qué paz.
Ese lugar en el que la estrategia termina llevando a la condena más injusta. En el que la política termina jugando con cartas manchadas de sangre. El lugar en el que se termina justificando todo en nombre de no se sabe muy bien qué valores, qué prioridades, qué justicia o qué paz.
Búsca tu lugar y...
Señor, enséñame a desenmascarar los lugares en los que la tentación de lavarse las manos es fuerte. Los espacios en los que pesa más la comodidad que la necesidad de otros. Dame, señor, coraje para actuar en conciencia, según tu evangelio.