Cada uno de nosotros tenemos en nuestras manos un trocito del mundo y de nosotros, sólo de nosotros, depende que esa parte del mundo sea, día a día, un poquito mejor. Bajo nuestra responsabilidad cae el peso de intentar mejorar nuestra pequeña realidad. Y así es cómo los niños de Amigos de Jesús piensan cambiar el mundo, mediante pequeños sueños, el pasado viernes aprendieron que lo pequeño se hace grande cada día. Puede que no sean grandes propósitos, ni claves formidables para liberarnos del sufrimiento del mundo, pero ellos, a su manera, proponen fórmulas para conseguir eso que todos tanto añoramos... UN MUNDO MEJOR.








Por desgracia los rumores de que para Clin Eastwood a sus casi ochenta “tacos” este será su último film como actor, siempre están ahí tras cada nueva película que hace. Pero antes nos deja un recital antropológico y sobretodo una historia descrita con soltura y curiosamente con mucho humor. Sí, el viejo Eastwood ha dejado de ser el pistolero malo para hacernos reflexionar y a la vez divertimos.Con escenas con claras referencias a la iconografía de Cristo nos da una reflexión del hombre, de la redención.Es una historia que aparenta ser aburrida. Un héroe vestido de antihéroe y en definitiva una invitación a superar los prejuicios culturales que provocan la convivencia con los numerosos inmigrantes que han llegado a nuestros pueblos y ciudades.



